Cuando un muchacho es más dado a la introspección y a la conciencia de sí mismo que la mayoría de los chicos de su misma edad, incurre fácilmente en el error de creer que ello se debe a que ha alcanzado una madurez superior a la de sus compañeros. En realidad, esa tendencia a la introspección se debe a la necesidad de comprenderme a sí mismo.
Unos pueden comportarse de acuerdo con su natural manera de ser, en tanto que otros deben interpretar un papel, lo cual exige notable comprensión y estudio de sí mismo.
En consecuencia, no se debe a la madurez, sino a la sensación de incertidumbre, de incomodidad, que es la que obligaba a tener pleno conocimiento de sí.
Y evidentemente, esté hecho puede provocar que la madures se acelere.
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