Día 5 de septiembre de 2.026.
22,45 h.
En estos momentos me siento profundamente triste. Desde lo ocurrido en Ceuta, se me van acumulando las personas que ya no reconozco.
Se han transformado, como si un mal externo se hubiera adueñado de sus almas.
Me siento más sola que nunca, y no porque ya no las tenga ahí, porque a la mayoría nunca las tuve demasiado cerca, sino porque las imaginaba diferentes, con una coherencia que ahora se desvanece.
Duele, pero estoy convencida de que esto será para seguir dando pasos hacia algo más verdadero.
Me alejo de todas sin rencor, puesto que directamente ningún daño me han causado, salvo el que yo me permito por sentir distinto.
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