Toda adulación y todo rechazo nos afectará en exceso. Hay que estar por encima del regalo y por encima del insulto. La sumisión a la voluntad ajena, por culpa del falso yo que vende al verdadero, es el principal enemigo de nuestra libertad. El poderoso no es el que hiere o destruye, sino el que sabe curar y construir. Libremente, y a solas si es preciso.
"La casa sosegada", de Antonio Gala.
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