sábado, 11 de julio de 2026

La felicidad intrínseca es una actitud. Es aceptar la vida venga como venga y saber que podrás con todo, pase lo que pase.

La aceptación no es resignación: puedes aceptar lo que sucede y, al mismo tiempo, actuar con propósito para mejorar lo que es posible cambiar.
La confianza "para con todo" opera mejor como resiliencia: saber que puedes recuperarte, aprender y encontrar sentido, incluso cuando las cosas son difíciles.
La felicidad intrínseca no significa sentirse feliz constantemente; es mantener un bienestar de fondo (seguridad, sentido, apertura) aunque las emociones fluctúen.
Cómo cultivar esa actitud en la práctica (3 micro-pasos)
Aceptación con claridad: identifica qué es aceptable (lo que ya ocurrió) y qué es modificable (tus acciones siguientes). Esto reduce la lucha interna y abre espacio para la acción útil.
Confianza basada en recursos: haz una lista breve de tus recursos internos (habilidades, apoyos, valores) y usa ejemplos recientes en que los pusiste en práctica. Eso refuerza la creencia de "puedo con esto".
Atención al presente: 2–3 minutos al día de atención plena (respirar, sentir el cuerpo, observar sin juzgar) ayuda a reducir la ansiedad y fortalecer la estabilidad interior.
Esta postura se alinea con perspectivas eudaimónicas (virtud y autorrealización) y con enfoques contemporáneos de motivación intrínseca: el bienestar nace de lo que haces por su propio valor, de tu sentido y de tu autonomía, no solo de recompensas externas.

Todo existe en relación.

EN LA NATURALEZA,  TODO EXISTE EN RELACIÓN

Rachel Carson afirma una verdad ecológica fundamental: todo en la naturaleza existe en relación. Ninguna planta, animal u organismo existe de forma aislada. Cada uno está entretejido en redes de interdependencia, sustentado por y sustentando a innumerables otras vidas. Un árbol existe gracias a su relación con el suelo, los hongos, los insectos, las aves, el clima y el bosque que lo rodea. Si se le separa de estas relaciones, deja de ser el mismo árbol. La existencia misma es relacional.

Maria Montessori comprendió esto sobre los niños. Observó que el desarrollo no se produce de forma aislada, sino a través de la relación: con los materiales, con otros niños, con el ambiente preparado, con adultos que observan y apoyan en lugar de dirigir. Un aula Montessori refleja la visión de Carson al crear una comunidad interdependiente donde niños de diferentes edades aprenden unos de otros y con otros, donde el propio entorno enseña, y donde el papel del adulto es mantener todo el ecosistema en lugar de controlar el aprendizaje individual. El niño más pequeño aprende observando al mayor. El mayor profundiza su comprensión ayudando al más pequeño. El trabajo de cada niño contribuye al ritmo colectivo de la comunidad y depende de él.

Esta comprensión trasciende las aulas Montessori. Los niños no se desarrollan de forma aislada, por mucho que nos centremos en el logro individual y la autosuficiencia. Necesitan todo el entramado: conexión con la naturaleza, con otros niños de diferentes edades, con adultos que los comprendan, con un trabajo significativo, con la belleza, con el orden y con la libertad dentro de una estructura. Cuando intentamos cultivar una dimensión descuidando las demás, violamos el principio de interdependencia. Los niños, como todo en la naturaleza, existen en relación con los demás. Nuestro papel es cuidar todo el ecosistema de sus vidas, reconociendo que el bienestar en un área depende del bienestar en todas las conexiones que la rodean.

Texto original: Seemi - Trillium Montessori
Texto en español: Educación Montessori 
Imagen: Tiny Buddha

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El fin.

Sin libertad no hay amor.
Se libre de prejuicios
Libre de envidias
Libre de celos
Libre de insensibilidades
Libre de odios
Libre de obcecación
Libre de creencias
Libre de arrogancia
Libre de miedos
...
Adquiere libertad y aprenderás a amar al mundo tal como es y tal como viene, pues todo tiene un fin.

lunes, 22 de junio de 2026

El feminismo, no.

EL feminismo no viola.
EL feminismo no asesina.
EL feminismo no va a prohibirte el derecho al voto.
No va a amputar tus genitales en nombre de ninguna cultura o religión.
Ni va a traficar cuerpos masculinos para disfrute de las mujeres.
El feminismo no va a impedir que asistas a la Universidad.
No va a rebajar tu salario por ser hombre.
No va a insinuar que estás donde estás por haberte acostado con tu jefe.
No va a poner en duda tu talento y tu capacidad.
EL feminismo no ha quemado hombres vivos en la hoguera acusándolos de brujos por “herejías” tales como saber leer y escribir y cometer la osadía de enseñarlo.
No va a levantar el dedo al grito de “Hechicero” por curar enfermedades .
El feminismo no te va a condenar a morir apedreado por adúltero.
Ni va a promover que seas propiedad de tu madre o de tu esposa.
EL feminismo no va a obligarte a cubrir tu rostro con un burka, ni ninguna otra parte de tu cuerpo para no provocar a las mujeres.
No va a acusarte de impúdico.
El feminismo no te va a preguntar nunca qué hiciste para que te pegara.
Ni que tenías puesto.
Ni cuánto habías bebido.
EL feminismo no va a llevarte detenide por travesti.
Ni va a golpearte hasta morir en la comisaría.
EL feminismo no va a impedir que dispongas de tus bienes durante el matrimonio.
Ni que te divorcies.
O te cases con quien quieras sin importar su sexo.
El feminismo no va a impedir por decreto cualquier práctica de control de natalidad.
Ni va a mandar a tus hijxs a morir en ninguna guerra.
No ha perpetrado genocidios. 
No bombardea países. 
No derrama sangre. 
EL feminismo lucha en todos los rincones del planeta para que nadie tenga que sufrir las consecuencias y aberraciones a las que no han sometido ancestralmente por ser esto que somos:
FEMINISTAS.

domingo, 31 de mayo de 2026

Después de la paz, vino el infierno para las mujeres.

Cuando Berlín cayó en 1945, el fin de la guerra no trajo la paz. Trajo algo peor. Para millones de mujeres en Alemania y Europa Central, el verdadero infierno apenas comenzaba en un continente en ruinas donde los hombres habían muerto o estaban en campos de prisioneros. En las casas solo quedaban ancianos, niños y ellas. Totalmente desprotegidas ante la llegada de los ejércitos aliados.

Los historiadores calculan que alrededor de dos millones de mujeres alemanas fueron violadas en los meses posteriores a la capitulación. No hablamos de excesos aislados de unos pocos soldados indisciplinados; fue una violencia sistemática, diaria y brutal. Quien se resistía, terminaba con un tiro en la cabeza en mitad de la calle.

El impacto de esta barbarie dejó marcas genéticas y sociales imposibles de borrar. Casi medio millón de niños nacieron fruto de estas agresiones. Los hospitales colapsaron; las salas de operaciones se convirtieron en fábricas de abortos de emergencia para mujeres desesperadas. Ya en los años cincuenta, el gobierno alemán tuvo que registrar a más de 37,000 niños sin apellido paterno, mientras que miles más terminaron en el anonimato de la adopción.

Las cifras, cuando se desglosan, hielan la sangre. Al Ejército Rojo (fuerzas militares de la URSS) se le atribuyen más de un millón de violaciones. Las tropas estadounidenses acumulan unas 190,000 y los británicos cerca de 45,000. Nadie tenía las manos limpias. En Viena se contaron 100,000 víctimas, muchas agredidas una y otra vez. En Stuttgart, los soldados arrastraban a las mujeres a los túneles del metro para turnarse con ellas antes de ejecutarlas.

Pero el pánico absoluto se desató cuando los soviéticos cercaron Berlín. De los casi tres millones de habitantes que quedaban en la capital, dos millones eran mujeres. El rumor de lo que venía haciendo el Ejército Rojo corrió tan rápido que las berlinesas empezaron a saturar los consultorios médicos, no buscando ayuda, sino veneno. El cianuro se convirtió en el bien más cotizado del mercado negro. Preferían morir a caer en sus manos.

Hubo episodios de una crueldad difícil de procesar. En la ciudad de Dantzig, los soldados encerraron a cientos de mujeres en una catedral para violarlas en masa; algunas sobrevivientes declararon haber sido agredidas más de treinta veces. En Nysa, el objetivo fueron las monjas: 182 religiosas católicas fueron violadas y 66 quedaron embarazadas. A las que intentaron defenderse, las fusilaron allí mismo.

La tragedia salpicó otros rincones de Europa, como Nápoles, donde se registraron 60,000 agresiones tras la llegada de las tropas. Dejaron atrás una generación entera de niños con rasgos extranjeros cuyos padres desaparecieron al día siguiente.

Resulta una hipocresía monumental que los países bajo cuyas banderas se cometieron estas monstruosidades sean hoy los mismos que se erigen como los grandes defensores de los derechos humanos y la dignidad de las mujeres. Intentaron sepultar el horror bajo el relato de la victoria, pero la historia tiene memoria.
Datos históricos.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Es ahí cuando entiendes

Cuando los servicios públicos no te afectan ni para bien ni para mal o no los necesitas, no los valoras.
El deterioro es cada vez mayor pero el sesgo impide que te preocupes.
Hasta que un día los necesitas y...
Descubres que ya no están como creías, que lo que parecía garantizado era en realidad frágil y que el abandono silencioso también tiene consecuencias.
Entonces la queja llega tarde, porque lo público no se deteriora de golpe, sino poco a poco, entre recortes invisibles y desinterés colectivo.
Y entiendes que sostenerlo no era solo responsabilidad de otros.

El ciclo seguirá.

Cuando el liberalismo gobierne y los servicios públicos sigan deteriorándose a marchas forzadas, cuando el pobre cada vez sea más pobre y el rico cada vez más rico, y cuando las crisis y catástrofes se gestionen en favor de los poderes económicos...  volverá la indignacion masiva.
La gente empezará otra vez a buscar sabía nueva, y ahí entrarán partidos ecosocialistas conscientes y alegres como los es Adelante Andalucía. Un partido cercano al ciudadano que escucha las NECESIDADES de los ciudadanos, un partido cercano al planeta que escucha las NECESIDADES del planeta. 
No me cabe duda de que se enfrentarán a los grandes  poderes, -como siempre ocurre con partidos de izquierdas- y por lo tanto, no les será nada fácil conseguir sus propósitos. Pero pase lo que pase... el ciclo seguirá.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Dios. Opinión.

Opinión:
La palabra Dios significa 'Energía Infinita'; esa Energía capaz de producir la Fuerza que provocó el Big Bang. Un Big Bang que produjo  Hidrógeno. 
... A partir de ahí, el Universo y sus estrellas, constelaciones, agujeros negros, planetas,... la Tierra y la formación de vida.
Esa Energía forma parte del TODO.
Por lo tanto Dios está repartido en TODO  cuanto existe.

La energía es el motor de todo cuanto existe.
La energía nunca se destruye y siempre se transforma.

domingo, 3 de mayo de 2026

LA MENTIRA QUE NOS CONTAMOS PARA NO HACERNOS CARGO

LA MENTIRA QUE NOS CONTAMOS PARA NO HACERNOS CARGO

Hubo un tiempo en el que creí que todo se resolvía mirando hacia atrás: entender, sentir, nombrar. La niña interior, las heridas, la historia. No lo hice a medias. Lo hice en serio. Y sí, entendí mucho. Puse orden donde había confusión, encontré sentido a lo vivido, supe explicar de dónde venía cada cosa. Pero en lo importante, en lo que ocurre cuando la vida aprieta, nada cambiaba. Había una distancia incómoda entre lo que comprendía y lo que hacía con eso. Durante mucho tiempo no supe ver que esa distancia no se resolvía con más explicación.

Esa distancia dejó de ser algo personal cuando empezó a verse fuera. Mismas palabras en bocas distintas, misma narrativa sostenida con convicción, misma sensación de estar profundizando… y, sin embargo, la vida en el mismo punto. Personas con años de “trabajo personal”, pasando por múltiples propuestas, acumulando enfoques, lenguajes, interpretaciones: herramientas de todo tipo, prácticas que prometen ordenar, explicar o sanar, corrientes que lo envuelven todo en un discurso aparentemente coherente. Todo tiene sentido por separado. Pero en conjunto, no ordena: se superpone. No es profundidad. Es acumulación sin dirección.

Cuando entran en juego traumas complejos, esto deja de ser un tema ligero. Estamos hablando de personas que han tenido que organizar su vida desde la supervivencia, no desde la elección. Ahí no basta con cambiar el lenguaje ni con ofrecer marcos más amables. Ahí hace falta sostén real. Y no todo el mundo que acompaña lo tiene. Porque palabras bonitas puede usar cualquiera. Recolocar la percepción también es fácil. Basta con ofrecer otro relato, otro contexto, otra forma de mirar. Pero dar sentido no es lo mismo que dar salida. Y cuando se interviene sin esa profundidad, lo que se genera no es transformación, es más confusión, más dependencia y más distancia entre lo que la persona siente y lo que cree que debería sentir.

 Esto no es anecdótico. Se ha convertido en un fenómeno que se replica. Espacios, talleres, formaciones que sostienen ese mismo marco y lo expanden. Personas —muchas mujeres, también hombres— que llegan muy tocadas, buscando comprenderse, buscando un lugar donde sostenerse, y encuentran estructuras que les ofrecen explicación, pertenencia y lenguaje. Y eso alivia, sí. Pero también fija. Porque el relato no desaparece, se sustituye. Se afina, se vuelve más consciente, más elaborado. Pero sigue cumpliendo la misma función: explicar sin exigir un movimiento distinto. Se habla más, se siente más, se comparte más… pero no necesariamente se vive de otra manera.

En ese contexto ocurre algo más, casi imperceptible si no se observa con atención: la proyección constante.
 Experiencias propias que se colocan sobre otros, interpretaciones que se dan por válidas sin comprobarlas, relatos que se comparten y terminan siendo asumidos como propios. Lo que uno siente, el otro lo reconoce; lo que uno nombra, el otro lo adopta; lo que uno interpreta, el grupo lo valida. Y poco a poco se va construyendo una especie de relato compartido donde los límites entre lo propio y lo ajeno se difuminan. No es que se mienta. Es que se mezcla.

 Cuando eso ocurre en personas que ya llegan con estructuras complejas, el efecto no es menor. La persona no solo intenta entenderse a sí misma, sino que empieza a sostener también partes que no le pertenecen. Y eso, lejos de aclarar, complica aún más el proceso.

Hay algo que a mí incluso todavía me es incómodo decir. No porque no esté ahí, sino porque también he estado en ese lugar y sé lo que cuesta verlo, o dejar de no verlo. No todo el que entra en estos procesos quiere realmente salir de donde está. Dice que sí. Lo cree incluso. Pero cuando llega el punto en el que ya no se puede sostener desde el relato, cuando la explicación ya no sirve y aparece la necesidad de colocarse de otra forma, ahí muchos se detienen. No es que no puedan. Es que no están dispuestos a perder el lugar desde el que se entienden. Y entonces el proceso continúa, pero en bucle. Se cambia de espacio, de método, de lenguaje. Pero no se cruza. Desde otras miradas se diría que la propia sombra termina absorbiendo a la persona, no como algo místico, sino como una dinámica en la que el relato acaba teniendo más fuerza que la capacidad de sostenerse fuera de él.

De atravesar ese recorrido, de verlo en uno mismo y de observarlo durante años en otros, nace una forma distinta de mirar y de acompañar. Más simple en apariencia, pero más exigente en lo esencial. No se trata de pintar nada de rosa ni de sostener explicaciones interminables. Se trata de ver lo que hay y de poder permanecer ahí sin moverse hacia el relato para aliviarse. Porque llega un punto en el que no hace falta entender más. Hace falta dejar de sostener lo que ya no sirve, aunque no haya todavía una versión mejor a la que agarrarse.
Y hay momentos en los que, cuando lo ves de verdad, no hay nada más que añadir.

Te deja entero.
Y ya no hay dónde ir.

Matilde Trejo García
Raíz Viva 
Agente de Cambio Social
Lectura de procesos humanos y sociales
#RaizViva #LecturaDeProcesos #ConcienciaReal #ResponsabilidadPersonal #ProcesoHumano #PsicologíaReal #DesarrolloHumano #SinFiltros #VerdadIncómoda #TransformaciónReal #RiberaDeNavarra #RioArga

jueves, 16 de abril de 2026

Cuando me pierdo, vuelvo donde me veo

NO ESTAMOS PERDIDOS. ESTAMOS EVITANDO

Ya no soy la misma que hace un año, y tampoco seré la misma cuando acabes de leer esto, porque algo en mí ya ha cambiado.

Hoy no necesito la validación de nadie ni pertenecer a nada o a alguien. He visto lo humano sin filtros: la miseria, la soberbia, la rabia, la envidia, la ira, la avaricia, el egoísmo… y la capacidad de aprovecharse, manipular y mirar hacia otro lado cuando conviene.

 También hay fragilidad. Pero no es excusa.

Y no está fuera. Está en cómo evitamos mirarnos, en cómo justificamos lo que hacemos, en cómo señalamos fuera lo que no sostenemos dentro. Hoy veo algo claro: no es que estemos perdidos, es que evitamos vernos cuando más hace falta.

Decimos que no hay certezas, pero vivimos como si las hubiera. Decimos que no hay control, pero necesitamos sentir que alguien lo tiene. Seguimos esperando que algo externo nos ordene, que alguien nos diga qué hacer, que alguien nos salve.

 No va a pasar. No porque no exista ayuda, sino porque nadie puede hacer el trabajo por ti.

Hoy entiendo que la acción no nace del pensamiento, porque pensar no cambia nada si no se ejecuta. Tampoco nace de la emoción, porque sentir no sostiene nada si no hay dirección. La acción nace cuando decides y te haces responsable de lo que implica. Y eso es lo que evitamos.

Hoy no estoy más cerca de nada superior. Estoy en mí. Eso incomoda más que cualquier teoría, porque estar en uno mismo implica dejar de culpar, de esperar, de justificar.

Hoy no puedo expresar todo lo que veo, pero ya no lo suavizo. No es dureza, es claridad. Ya no miro para asustarme de mí ni de lo que veo fuera. Miro para entender lo que hay, para no reaccionar y para elegir con conciencia.

¿Qué vas a hacer distinto hoy con lo que ya ves?

Matilde Trejo García
Raíz Viva · Agente de Cambio Social
Lectura de procesos sociales y humanos.

jueves, 9 de abril de 2026

Así se crea un monstruo

"Una figura grotesca que no cae del cielo, sino de un sistema que convierte la ignorancia en poder"

Siempre será un misterio solo para quien quiera seguir engañándose. Porque Donald Trump no irrumpió como un accidente, ni como una anomalía histórica, ni como un error puntual de la democracia estadounidense. Trump es el resultado previsible de décadas de degradación política, mediática y económica. 

Se ha repetido hasta resultar cansinos que es un outsider. Una mentira conveniente. Tan outsider como Abascal o Alvise en España. Trump es hijo directo del capitalismo más agresivo, de la impunidad empresarial y del espectáculo convertido en ideología. Un empresario que construyó su imagen sobre la mentira y la explotación acaba gobernando un país que ha normalizado ambas cosas. 
No desafía al sistema, lo encarna.

Durante años, las grandes cadenas y las plataformas digitales lo convirtieron en un producto rentable. Cada declaración delirante generaba audiencia, cada insulto aumentaba el tráfico y cada provocación alimentaba una maquinaria que no distingue entre información y entretenimiento. La política dejó de ser un espacio de responsabilidad para convertirse en un circo donde gana quien grita más alto. Y Trump grita más que nadie.

No es casualidad, sino diseño. Un sistema mediático que vive de la atención no puede sobrevivir sin conflicto permanente. Trump entendió eso mejor que nadie. No tenía que ser coherente, ni honesto, ni tampoco creíble. Solo tenía que ser omnipresente (Ayuso es la alumna aventajada). Y lo consiguió porque había una estructura dispuesta a amplificarlo mientras fuera rentable. 

A esto se suma la complicidad de las élites económicas. Mientras Trump agitaba el odio y la división, avanzaban reformas fiscales favorables a las grandes fortunas, se debilitaban regulaciones y se reforzaba un modelo extractivo. El ruido servía como cortina de humo para una redistribución de riqueza hacia arriba que llevaba décadas consolidándose. 

Hablar de “error democrático” es una forma de ocultar responsabilidades. Aquí no falló la democracia en abstracto y fallaron quienes la vaciaron de contenido hasta convertirla en un decorado. Trump no colonizó el sistema, se sentó en un trono que llevaba años preparándose para alguien como él. 

SER IDIOTA COMO BASE

Cuando en el futuro se analice este periodo, lo verdaderamente incomprensible no será Trump. Será el contexto social que lo hizo posible. Un momento histórico en el que la ignorancia dejó de ser un problema para convertirse en una identidad política defendida con orgullo. 

No se trata solo de desinformación, sino de un rechazo activo al conocimiento, la ciencia, el periodismo y la educación. Todo aquello que cuestiona el relato simple fue señalado como enemigo. La verdad dejó de ser un valor compartido y pasó a ser una opción ideológica. 

Porque en un entorno saturado de estímulos, la simplificación brutal tiene ventaja. Pensar requiere tiempo, esfuerzo y contradicción. El discurso trumpista elimina todo eso. Es inmediato, emocional y violento. No busca convencer, busca activar impulsos básicos. ¿Quieres un enemigo? Trump te lo busca.

Lo más inquietante no es la existencia de un líder así. La historia está llena de ellos. Lo inquietante es que hoy disponen de herramientas mucho más potentes. Redes sociales que premian la polarización, algoritmos que amplifican el conflicto y un ecosistema informativo fragmentado donde la mentira circula con más rapidez que cualquier rectificación. 

Por eso, centrar el problema en Trump es insuficiente. Incluso ingenuo, diría. Porque aunque desaparezca, las condiciones que lo hicieron posible siguen intactas. La desigualdad estructural, la precarización, la mercantilización de la política y la destrucción del espacio público continúan operando sin freno. 

Si el sistema no cambia, vendrá otro Trump tras este. Y después otro. Porque él no es una excepción, es la norma. Y no representa es a un individuo, sino a una sociedad que decidió dejar de tomarse en serio a sí misma.

Opinión | ASÍ SE FABRICA UN MONSTRUO
Por Javier F. Ferrero 

miércoles, 1 de abril de 2026

Vive

Vivimos inmersos en un engranaje que no siempre elegimos. El sistema —esa suma invisible de normas, expectativas y rutinas— nos empuja sin preguntar hacia metas que rara vez nacen de nuestro deseo. A veces sentimos que la libertad se vuelve una ilusión bien diseñada, un espejismo que nos mantiene en marcha mientras creemos decidir. Sin embargo, aun dentro de ese impulso impuesto, late una posibilidad: la de vivir sin la obligación de justificar cada paso.
Tal vez la vida no necesite un propósito trascendental para ser plena. Quizá baste con existir, con absorber cada instante sin convertirlo en una prueba de algo mejor. Cuando uno deja de exigirle a la vida un sentido absoluto, empieza a encontrar belleza en lo efímero, en lo absurdo incluso. Vivir, entonces, se transforma en un acto de rebeldía silenciosa: no seguir un camino trazado, sino inventarlo sobre la marcha, sin miedo a perderse, porque lo importante no es llegar a un destino, sino haber estado verdaderamente vivo en el trayecto.