Vuela conmigo
Sueño anhelado, Sueño abnegado, Sueño devaluado y frágil, Sueño olvidado en un rincón del alma, que después de
años de paciente espera resurge de la mano de la Ilusión y la Esperanza. -Nosotros te apoyaremos y te sostendremos- le dijeron. Pero el Sueño teme… -¿Seré un error? ¿Un acierto? ¿Seré irrealizable? ¿Perjudicaré? ¿Beneficiaré?
-Naciste de su deseo, y después de un largo sendero de dudas y miedos aparecimos; actúa, hazte
fuerte y lucha contra todo, porque eres imprescindible y porque sin ti, este Espíritu perecerá. Un día te escondió, te reprimió y por fin ahora te da luz. Sigue Sueño, no te hundas; él hará todo lo posible para que abras las
alas, vueles y le eleves a lo más alto. Porque él quiere y así lo ha decidido,
porque eres suyo y está dispuesto a pagar lo que haya que pagar.
Ya no le vale
lo aprendido, ya no le vale lo acordado ni lo decidido. ¿Qué es lo inmoral o lo moral?
¿Qué lo indeseable, lo censurable...? ¿Quién opina y por qué? Él y solo él
decidirá; porque tiene claro que existes y porque por fin, después de muchos
años viviendo en el miedo encontró al Valor que le ayudará en su labor.
Nosotros
–siguieron diciendo la Ilusión y la Esperanza- hemos apartado a este Espíritu de la pereza y de la tristeza y le hemos aportado
un principio de alegría, experimentado asi una explosión controlada, que le
dará impulso a una nueva vida, desde otra desgastada.
Y de esta manera el Sueño fue creciendo, así sus alas naciendo y así se fueron fortaleciendo. Y este Espíritu voló, sintió y creció; y después, con una
sonrisa plena le dijo al Sueño: gracias por estar ahí y haberme elevado a lo
más alto; vuela y yo seré feliz sabiendo que cada vez que te necesite, vendrás
a darme un paseo por las nubes.
Ppi. "Premio Edrissis" 2012.
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