Quiere que toques con tu mirada su mirada, su rostro, su cuerpo entero; que lo roces levemente con manos y lengua caliente, sin prisa y con pausas; pausas para que le regales preguntas curiosas, palabras dulces, saladas y picantes, rodeadas de sensualidad, ingenio y humor. Quiere la espera desesperada de un momento que no termina de llegar, el deseo incontrolado de la acción... y del fin.
Ppi.
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