La salud mental depende esencialmente de la reducción del campo de visión; de la habilidad para seleccionar los elementos vitales de supervivencia dejando de lado las grandes verdades. Así, el individuo vive su vida diaria sin prestar atención al hecho de que nadie le garantiza el mañana. Se oculta a si mismo que la vida es una experiencia única que concluye en la tumba; que todos los instantes de la vida son tan únicos como su principio y su final. Esta ceguera facilita un patrón de conducta en el que apoyarse, y pocos de los que se lo cuestionan sobreviven. Como es lógico. Si los hombres analizaran cada día la realidad de su propia muerte, las leyes de la vida y las de la sociedad se les antojarían irreversibles.
HERIDA. (Novela)
No hay comentarios:
Publicar un comentario