Víctimas del odio
Ningún niño nace odiando. El odio es una emoción aprendida, una actitud que se inculca, una emoción que, citando a Stendhal, nace de la diferencia.
Citando a Mandela, un niño no nace odiando a nadie por sus creencias, religión o color de la piel. No se lo enseñes tú con tu ejemplo. Enséñale a gestionar la frustración, a aprender de los errores y a respetar a las personas que le rodean sin pretender ser más que nadie, sin que se sienta inferior a nadie, sin que se crea con el derecho de herir a nadie.
Viendo las noticias, la falta de valores y los conflictos que sufrimos, parece que nos esforzamos en que los niños acaben siendo maquinas de odiar a sus semejantes.
www.tomasnavarro.es
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