Políticos, funcionarios, obreros, amigos; gente que va y que viene, gente que sube y que baja, gente de otras épocas... Humanos todos, con una historia detrás; ya sea personal, genética o global; humanos, que, según todo esto, son moldeados de una forma u otra. Y así, encontramos personas con sus sensibilidades, altas o bajas; con sus empatías, mucha o poca. Personas con distinta formación y educación; algunas adoctrinadas y otras con un criterio más propio. Las hay con un alto grado de integridad, otras con un grado bajo y otras con ninguna. Muchas tendrán traumas, seguro; la mayoría de las veces son imperceptibles. Y así infinidad de combinaciones que condicionan sus intereses.
Suelo simpatizar con quien creo que tiene buen fondo, pero no me caso fácilmente, pues también sé, que en términos globales y superficiales, el ser humano es impredecible y cambiante, tanto para bien, como para mal.
Me cuesta mucho comprenderlo, pero a veces lo consigo, pues pienso y sé que todos somos como somos, no porque queramos en realidad, si no porque estamos constituidos por la condición física, mental y social, y todo queda archivado en la memoria.
Hoy por hoy por lo que más lucho es por ser comprensiva con aquellas personas que mienten de forma indigna, causando por ello egoísmo, injusticias, miedos, guerras...; pero eso me va a costar mucho, pues es lo que más me perturba.
Ppi.
jueves, 13 de diciembre de 2018
Comprendiendo al ser humano.
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