Aceptación, compromiso y acción.
Metáfora 1. Arena movediza.
Cuando caes en esta clase de arena, el instinto de supervivencia te hace agitar brazos y piernas y esto hace que te hundas más. Ahí debes darte cuenta de que si te extiendes y descansas sobre la arena, repartes el peso y dejas de hundirte, y ya, en esa postura, intentas salir con tranquilidad buscando la forma.
Metáfora 2. La trampa China.
Cuando tienes los dedos atrapados, el instinto de supervivencia hace que quieras zafarte tirando fuertemente hacia afuera; esto hará que los dedos queden más aprisionados y acaben doliendote. Ahí debes darte cuenta de que si relajas los dedos y los juntas, la presión y el dolor desaparecen, y ya exento de estos, piensa la mejor manera de safarte de la trampa.
Aceptar la adversidad es estar dispuesto a abrazarla, a abrirse a ella, a relajar la situación, a mirarla con actitud complaciente y a fluir a su lado, encontrando calma y paz.
Para llegar a este estado es aconsejable practicar la meditación; o sea, el aquí y ahora; puedes hacerlo sentado, tumbado o paseando, corriendo, bailando, limpiando... cualquier cosa que te desconecte del ruido mental, porque eso te dará energía para afrontar mejor los retos.
Una vez que aceptes tu problema, te será más fácil caminar para buscar la solución.
Lo contrario sería entrar en la evitación experiencial ( drogadicción, evitar lo que te causa fobias, conductas depresivas...) que posiblemente te llevaría a una vida de constante sufrimiento.
A veces ocurre que no existe solución alguna para el problema, por ejemplo, una enfermedad incurable, y no queda otra que aceptarlo tal cual; igualmente esta primera fórmula será la que nos llevará a la desaparición, al menos, del dolor emocional.
...Y es ahí, de pronto, sin este dolor, donde poco a poco irá surgirgiendo la calma, la paz interior y el bienestar.
Ppi.
Me hace sentir orgulloso y me da tranquilidad futura.
ResponderEliminar