...Y su boca esbozó una sonrisa. El recuerdo de aquel día de otoño (ya tan lejano...) la trasladó a un bello instante e hizo que todo el saturamiento mental se diluyera por unos segundos.
Este recuerdo lo provocó aquel puesto de castañas. El olor que despedía, hizo que sus ojos se desviaran hacia él y seguidamente los cerrara.
La copa de un árbol vista desde abajo era una visión relajante y mágica. En aquel momento ella pensó: las hojas nos miran. Miran su pelo moreno y su delgado cuerpo, medio tapando el mío. Miran mis ojos verdes que se fijan en ellas con sosiego, y que seguidamente desaparecen por estos párpados míos que de pronto los cubren.
Un gesto provocado por la espera de un beso deseado.
...Y desaparecieron las hojas, y por parte de éstas, los ojos y los párpados cerrados. El cuerpo que medio la cubría, cubrió su rostro por entero. "Que dure eternamente" pensó.
Los coches pararon y las personas que la rodeaban comenzaron a andar, eso la sacó de su letargo y los acontecimientos perturbadores volvieron a su cabeza.
Ppi.
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