De pronto un día la miré al espejo y le pregunté ¿por qué? Y la increpé: ¡ya está bien, reacciona!
Y resulta que estaba tan hundida, que sorprendentemente me escuchó; sentí cómo abrió la mente, y sin darme apenas cuenta, la vi reaccionar.
Entonces me lo creí, el ánimo me inundó y apareció ese espíritu tan anhelado; el que es capaz de afrontar una tempestad.
Y empecé a sentir la necesidad de ofrecerme amor en mayúsculas, ese que solo se siente cuando te miras al espejo y por fin SONRÍES.
Ppi's.
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