Cuando ya estás en el camino, pasas de lo de afuera a lo de adentro, de lo superficial a lo profundo, de lo banal a lo trascendente, de lo accesorio a lo esencial, de lo material a lo espiritual.
Y cuando este viaje concluye, regresas, y disfrutas de lo banal, de lo intrascendente, de lo accesorio, y de lo material.
Pero lo disfrutas desde otro lugar, porque te tienes a ti mismo; has encontrado el refugio dentro de ti, has despertado...
Y podrás volverte a dormir, pero sabrás cómo despertar nuevamente.
Te pierdes, te encuentras y te vuelves a perder, pero siempre sabes cómo volverte a encontrar, porque ya no te crees la farsa.
...Y agradeces el aprendizaje.
...Y te sientes libre.
...Y sientes esa paz.
Ppi.
Borja.

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