Jorge Bucay cuenta que cuando murió su madre se sentía triste pero feliz. Es difícil de entender que lo contrario de estar triste no sea estar feliz.
Bucay cuenta que en vida, le dijo a su madre todo lo que le tenía que decir (al menos lo importante) y que hizo con ella y por ella, todo lo mejor que pudo y que supo. Y gestiono su sensación de perdida y apego
Eso le daba felicidad (paz, serenidad y satisfacción interna) a la hora de decirle adiós. Pero no estaba contento ni alegre, por el contrario, estaba triste por su pérdida.
El psicólogo Rafael Santandreu cuenta que un amigo perdió a su esposa y a sus dos hijos en un accidente de tráfico; el hombre (como es lógico) entró en un estado de depresión. Después de trabajar su fortaleza emocional, decidió irse a Africa a apoyar a la gente que vivía con enfermedades y en la miseria.
Una vez allí, empezó a recibir gratitud, sonrisas, la alegría de los niños que jugaban y reían con él... al poco empezó a encontrar paz en su alma; cuando paraba, se sentia triste por no tener a su familia con él, pero no era infeliz.
Personalmente conozco el caso de un amigo que está pasando por una grave enfermedad. La noticia le hundió, pero él decidió desarrollar su fortaleza emocional con ayuda de la lectura y de profesionales. Mientras tanto, gestiona esa adversidad, y a pesar de los dolores y sus incapacidades, asegura estar feliz; "Siento paz por el hecho de estar en la lucha, y si muero lo haré con una sonrisa en mi interior". También suele decir: "si tiene solución para qué pre-ocuparse, y si no la tiene, para qué pre-ocuparse"
Cuando pienses que no es posible ser feliz ante una adversidad, no te lo creas, porque es tan solo un engaño del ego.
Si una adversidad invade tu vida
(pérdida, enfermedad...) primero aceptala y acógela; seguidamente toma distancia y obsérvala; después trabaja en la gestión y agradece lo que podría estar peor y no lo está. Ese hecho ya te encamina hacia la paz y la satisfacción interna, o sea, la felicidad.
El secreto está en adquirir fortaleza emocional y después, en ocuparse del problema, no en preocuparse por él.
Y cierto es que no es fácil; a veces, nada, nada fácil; pero no imposible.
Ppi.
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