No creía en Dios ni en el Destino porque la definición que me enseñaron no tenía ninguna lógica para mí, entonces descubrí que a Dios se le puede definir como a un Todo o el Punto Cero de todo cuanto existe -no es un "quién" si no un "que"- que permite o provoca tanto los beneficios como los perjuicios con el único propósito de alcanzar el amor como comportamiento o la comprensión suprema, y al Destino, como a un compendio de CAUSAlidades por los que se fluye para poder alcanzar ese amor o comprensión.
Y eso me gustó.
Y aprendo a aceptar la vida; sin confundir aceptación con conformidad, pues aceptar no implica que te guste, implica abrazar y actuar en consecuencia.
Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo y empieza, no a querer, si no a amar
Ppi.
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