viernes, 8 de octubre de 2021

A todo lo vivo y lo inerte. ❤️

El hombre siempre ha buscado adorar aquello a lo que le atribuía un gran poder y por eso ha sufrido evoluciones según el momento y el lugar.  
Adoró a los astros, a los animales, grupo de dioses...  muchas civilizaciones adoraron a la mujer (Dios mujer) exclusivamente, como signo de fertilidad y amor incondicional... hasta que llegó el amor al padre y al Dios único y todo poderoso.

Un ser amoroso pero que juzga; que castiga al hijo "MALO"y premia al hijo "BUENO", que culpa o perdona según su criterio; cosa que nos lleva a vivir en una constante competitividad, nos hace buscar culpables y vivir en el miedo, la queja y el victimismo. Ese Dios que el hombre ha personificado y al que hay que temer. 
El Dios que perpetúa el patriarcado, pues al ser hombre y padre quita poder a todo lo demás. Un Dios que perdura y se interioriza a fuego en la gente, alentado por las conveniencias humanas. 

Después aparece el Dios Punto Cero de todo cuanto existe (cada vez más extendido en la humanidad). Este Dios no está personificado y más que un QUIÉN es un QUÉ, es un TODO y un NADA a la vez, pues no posee significante ni significado. Está en cada átomo del espacio, tanto externo como interno. La justicia de este Dios no tiene nada que ver con la justicia del hombre, pues no nos da lo que queremos ni lo que creemos merecer, si no lo que necesitamos para seguir evolucionando de nacimiento en nacimiento.
Un Dios cuyo propósito, dicen, es tomar conciencia y consciencia de un amor supremo basado más en el comportamiento que en el sentimiento; comprender, perdonar, respetar, tolerar, aceptar, ofrecer, tomar responsabilidad, agradecer, cuidar,.... a todo lo vivo y lo inerte que existe dentro y fuera del planeta en el que vivimos.
... ¿No es precioso? 
Ppi's.


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