Si una persona no se siente cómoda con la frase: trabaja tu espíritu, se puede decir: trabaja tu actitud o trabaja tus emociones. Éstas inciden en el cuerpo físico y mental y es, al fin y al cabo, las que tienen el poder.
La mística dice que el cuerpo se pierde y siempre queda el espíritu a espera de otra vida para seguir aprendiendo.
Se podría ver como una metáfora de cómo el aprendizaje y el crecimiento quedarán ahí para las generaciones venideras.
Tenga yo razón o no la tenga, solo es cuestión de ver más allá.
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