miércoles, 20 de mayo de 2026

Es ahí cuando entiendes

Cuando los servicios públicos no te afectan ni para bien ni para mal o no los necesitas, no los valoras.
El deterioro es cada vez mayor pero el sesgo impide que te preocupes.
Hasta que un día los necesitas y...
Descubres que ya no están como creías, que lo que parecía garantizado era en realidad frágil y que el abandono silencioso también tiene consecuencias.
Entonces la queja llega tarde, porque lo público no se deteriora de golpe, sino poco a poco, entre recortes invisibles y desinterés colectivo.
Y entiendes que sostenerlo no era solo responsabilidad de otros.

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