viernes, 31 de julio de 2026

Cuando se caiga la tontuna

Cuando se caiga la tontuna. 

No es casual, sino causal y, desde luego, causado, el episodio de asalto migratorio en las fronteras de Ceuta y Melilla. Se trata, y no es la primera vez, de una estrategia política con la que el tirano marroquí, Mohamed VI, ese gran amigo, extorsiona a España, o a Europa a través de España, para obtener concesiones en condiciones ventajosas. 
No es la primera vez que el autócrata alauita utiliza a su pueblo como arma arrojadiza contra el Ejecutivo asentado en Madrid, sea del color que sea. Tampoco es la primera vez que la horda migratoria provoca desmanes en las ciudades fronterizas. De eso se trata: de generar problemas, altercados en la vía pública e inquietud social. Tampoco es la primera vez que Mohamed actúa en connivencia con los Estados Unidos, ese otro gran amigo, más interesado en derribar a un gobierno que le ha sacado los colores en el ámbito internacional y lidera la oposición a los caprichos neronianos de un demente que está más ocupado en satisfacer sus delirios de grandeza, que en salvar la vida de sus soldados destacados en Oriente Medio. 
Sí es la primera vez, sin embargo, que vemos a una horda de Rodrigos y Pelayos, con menos neuronas que una alcayata, envueltos en la bandera española, mancillando la enseña nacional con su cobardía, salir a <<defender España>> cazando en jauría al <<morito invasor>>. Lo hacen azuzados por la vileza, la miseria y la hipocresía de políticos irresponsables y corruptos que explotan la natural inclinación al linchamiento de esas manadas de menguados, auténticos asesinos en potencia que ocultan su condición tras los colores de un paño.  
El plan de Mohamed y los traidores, está claro. Generar tensión e inquina, sin importarles las consecuencias, porque lo que persiguen nuestros acérrimos patriotas con sus arengas belicosas es exactamente lo mismo que persiguen Mohamed VI y los enemigos de España: desestabilización, caos, miedo y enfrentamiento. Y si, además, alguien pone sobre la mesa un par de muertos, da igual su nacionalidad; mucho mejor. 
Feijóo, Abascal, Trump, Mohamed. Son ratas de la misma camada fascista. Los mueven intereses distintos, pero todos persiguen el mismo objetivo. Asediar al legítimo Gobierno de la nación. Mohamed para impedir que España modifique su posición respecto al Sáhara y mantenerla alejada de Argelia. Trump quiere derribar a un gobierno que no le besa el ano y colocar en La Moncloa a su títere, como se ha hecho toda la vida. Feijóo y Abascal, sencillamente, no se aguantan más las ganas de meterle mano a la caja de caudales del Estado ahora que, gracias a la gestión del Gobierno de progreso, vuelve a estar a rebosar y aún quedan muchos áticos por comprar y muchas mordidas que repartir. 
Patriotas todos que, por lo que sea, cuando llega la crisis se ponen siempre del lado contrario a los intereses de España, en este caso, unos por conveniencia, otros por necedad, alimentando el caos que le interesa generar a Mohamed.  
Enemigos y traidores a España, jaleados, aplaudidos y vitoreados por una cabaña borrega, racista y homófoba por naturaleza, perfectamente pastoreada por unos medios de comunicación, auténticas furcias del fascismo, generosamente pagadas con el dinero de todos los españoles. Racistas miserables que minimizan a difusa cuestión fronteriza lo que en realidad es un descomunal problema de derechos humanos. Gente bárbara, sin moral y unos principios que nos conducen al fin, hablando de efecto llamada y sandeces parecidas, que no entiende que para desarmar el arma de Mohamed y que estos episodios no se repitan lo idóneo seria crear un marco legal que permita la migración con garantías, claro que eso dejaría sin el chollo a muchos <<patriotas>> que obtienen pingües beneficios traficando con mercancía humana entre fronteras. Pero para la cabaña borrega siempre es mejor embestir que pensar. 
Va a ser digno de ver el careto que se les va a quedar a muchos de esos pobres idiotas pobres que inundan las redes sociales de estupidez, bulos y odio cuando el verdugo al que hoy aplauden los deje mañana sin derecho alguno, salvo el de morirse de asco, y les cobre hasta por respirar. Cuando, por fin, se les caiga la tontuna.
Josemi B.

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