domingo, 6 de septiembre de 2026

La calma también tiene voz. J.L. Vaquero

Hay personas a las que la calma no tranquiliza.
Las pone nerviosas.

Después de vivir demasiado tiempo entre ruidos, uno termina aprendiendo su idioma.

El portazo. La respuesta que tarda. El cambio de tono. Ese silencio que anuncia que algo viene.

Aprendes tanto a escuchar lo que puede salir mal... que un día todo está bien y no sabes qué hacer con eso.

Entonces sospechas. Buscas una grieta. Interpretas una mirada. Repasas conversaciones.

Porque el ruido, aunque duela, tiene una ventaja: lo conoces.

La calma, en cambio, habla un idioma extraño para quien pasó demasiado tiempo sobreviviendo.

Por eso algunas personas no sabotean lo bueno porque no lo quieran. Lo hacen porque todavía no saben reconocerlo cuando no viene acompañado de miedo.

Y quizá ahí comienza otra forma de aprender a vivir: cuando dejas de preguntarle al silencio qué está escondiendo... y empiezas a descubrir qué estaba intentando decirte.

Y es que... La calma también tiene voz,
solo que se escucha en silencio.

__  Jose Luis Vaquero  #salfueradeti

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