A veces nos duele algo o tenemos un poco de fiebre y nos medicamos para aliviarlo. Si el dolor persiste pensamos que lo inteligente es averiguar qué lo está provocando y así, atajar el mal.
Lo mismo ocurre con los problemas del Alma. Solemos evadirnos con toda clase de distracciones, para alejarnos de los malos pensamientos. Sin embargo, en estos casos, cuesta darnos cuenta de que el camino hacia la solución (la de los pensamientos perturbadores) no está en la evasión (aunque parezca que sí) si no en el del conocimiento preciso para aprender a gestionar las emociones y las adversidades. Recuerda que el problema no está tanto en lo que nos ocurre si no más bien en cómo interpretamos y gestionamos lo que nos ocurre.
Ppi
No se puede evitar la adversidad, pero sí se puede evitar quedarse anclado en el sufrimiento.
Tomas Navarro.
jueves, 1 de agosto de 2019
La evasión no es la solución
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