La perfeccionista, la que engloba la ira entendida en todos sus variantes y matices: irritación, frustración, insatisfacción, resentimiento, impaciencia, desdén, intolerancia, rencor.
Su elevado RIGOR ÉTICO, las exigentes expectativas que abriga, respecto de sí misma y de los demás, le hace percibir enseguida y sufrir la diferencia existente entre el ideal y la realidad. A pesar de todos sus esfuerzos y de su incansable trabajo, la realidad y las relaciones le siguen pareciendo muy imperfectas y sigue pensando que dejan mucho qué desear.
Ella aprieta los dientes para disimular su insatisfacción y enmascarar su ira, que le produce malestar y disgusto, porque le hace dar una imagen demasiado humana e imperfecta de sí; su insatisfacción se manifiesta y se somatiza en la tensión de su rostro y en el tono de su voz.
Es una olla a presión, cuya rabia contenida y controlada, puede manifestarse bajo diversas formas como la superioridad, la crítica, el perfeccionismo, el moralismo (sobre todo) y el supercontrol.
Pará encontrar la paz y su lado positivo, busca incansablemente la serenidad de su espíritu y la aceptación de lo imperfecto.
Ese es su camino.
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