domingo, 30 de agosto de 2026

¿El principio de todo?

Ceuta: el primer aviso de un nuevo orden mundial…según mi opinión.

.Sigue el conflicto. Y cada vez resulta más evidente que Ceuta no es únicamente el escenario de una disputa territorial o diplomática. Puede ser, también, una pieza en un tablero mucho más grande.

.Como era de esperar, la derecha ya ha encontrado la manera de convertir la crisis en munición política. Manifestaciones por toda España, banderas al viento, llamamientos patrióticos y hasta la ocurrencia de llevar embarcaciones de recreo hasta las puertas de las playas de Ceuta para demostrar quién es más español que nadie. La patria, una vez más, convertida en espectáculo.

.Porque de eso parece tratarse: de instalar en el imaginario colectivo la idea de que defender España significa salir a la calle, gritar más alto que el vecino, agitar una bandera y señalar como antipatriota a quien no comparta la misma consigna. Una vieja fórmula que siempre funciona cuando lo que interesa es sustituir el análisis por la emoción. Pero mientras unos organizan manifestaciones, otros juegan una partida mucho más seria.

.El Gobierno español debería exigir a la Unión Europea una respuesta clara. Ceuta no es una frontera cualquiera: es frontera española y, por tanto, frontera europea. No puede la Unión permanecer mirando hacia otro lado cuando una de sus fronteras exteriores se encuentra sometida a una presión que puede tener consecuencias mucho más amplias.

.Y resulta todavía más preocupante observar cómo determinados gobiernos europeos parecen interesados en alimentar la tensión en lugar de contribuir a rebajarla. Italia es un ejemplo que merece atención. Europa no puede permitirse que cada Estado juegue su propia partida cuando lo que está en juego afecta a la seguridad del conjunto. Porque quizá todavía no hemos comprendido la dimensión del problema.

.Después de Netanyahu y Trump, ¿alguien sigue pensando que estamos ante simples movimientos aislados? ¿De verdad creemos que todo lo que está sucediendo en el mundo responde a casualidades independientes?

.El estrecho de Gibraltar es demasiado importante como para contemplarlo únicamente desde la perspectiva española. Es una de las grandes puertas estratégicas del planeta. Quien tenga capacidad para influir sobre él tendrá una posición privilegiada en el Mediterráneo, en el Atlántico y en las rutas comerciales y militares que comunican ambos espacios. Y ahí aparece España. Y ahí aparece Sánchez. Pero, sobre todo, ahí debería aparecer Europa.

.Porque si España es debilitada, Europa también lo será. Y si Europa permite que sus fronteras, sus territorios estratégicos y sus intereses fundamentales sean utilizados como piezas de negociación por terceros, habrá dejado de ser un actor geopolítico para convertirse en el escenario donde otros deciden. El problema es que el viejo orden internacional se está desmoronando delante de nuestros ojos.

.Las grandes potencias vuelven a hablar el lenguaje de las áreas de influencia, de los territorios estratégicos, de las fronteras que pueden modificarse y de los países que pueden convertirse en moneda de cambio. La época en la que parecía existir un consenso internacional sobre determinadas reglas empieza a parecer cada vez más lejana. Y en esa nueva partida nadie quiere llegar el último.

.Trump quiere ampliar su espacio de influencia. Rusia mira hacia los territorios que considera parte de su esfera histórica de seguridad. Israel continúa defendiendo y ampliando sus intereses en un Oriente Próximo cada vez más convulso. China observa. Europa duda. Y mientras tanto, el tablero cambia. Lo verdaderamente inquietante es que ya ni siquiera parece existir la necesidad de disimular.

.Durante décadas se habló de diplomacia, de cooperación internacional, de soberanía y de respeto a las fronteras. Hoy, las grandes potencias vuelven a comportarse como si el mundo fuera un gigantesco tablero de ajedrez en el que los países pequeños y medianos son piezas sacrificables. Y España corre el riesgo de convertirse en una de ellas.

.Porque si a esta situación internacional añadimos una derecha española dispuesta a convertir cualquier crisis exterior en una batalla interna por la bandera, el resultado puede ser explosivo. Mientras unos buscan enemigos dentro, otros pueden estar mirando hacia fuera. Ese es precisamente el peligro. Que terminemos discutiendo entre españoles sobre quién ama más a España mientras otros deciden qué España les interesa.

 No deberíamos equivocarnos de enemigo.

 Ceuta necesita a España. España necesita a Europa. Y Europa necesita entender, de una vez por todas, que la defensa de sus fronteras y de sus intereses estratégicos no puede depender de los impulsos de una potencia extranjera, de las ambiciones de otra ni de los intereses electorales de quienes convierten el patriotismo en una herramienta de confrontación.

 El mundo está cambiando. Y quizá Ceuta no sea el final de nada. Quizá sea el principio del todo.
El Bellotero .

sábado, 29 de agosto de 2026

La educación empieza en casa.

Ya casi inician las clases y te quiero pedir un favor, siéntate con tus hijos e hijas 5 minutos y explícale que no es motivo de burla ser muy alto, bajito, gordito, flaquito, negrito o blanquito. 
Que no tiene nada de malo llevar los mismos zapatos o tenis todos los días. 
Explícale que una mochila usada o rota carga los mismos sueños que una de carrito o de algún personaje. 
Enséñale por favor, que no excluya a nadie por "ser diferente" o no tener las mismas posibilidades que ellos tienen. 
Explícale que las burlas duelen... y que a la escuela se va a aprender, NO a competir, NO a criticar, No a humillar.
Explícales que ellos y sus compañeros valen lo mismo.
La educación empieza en casa.
Coach Ángel Bello.

viernes, 28 de agosto de 2026

Más allá

"Más allá de la ideología política, hay algo que la trasciende: la dejación, las malas gestiones, la corrupción, los discursos de odio. No son fallos de un color político u otro, son fallos de personas. Personas con sus errores, sus neuras, sus egos, sus ambiciones, sus sesgos.
La ideología es el mapa: qué camino tomamos para hacer crecer un país, qué modelo de sociedad queremos construir. Es legítimo discrepar ahí, es sano tener visiones distintas de futuro.
Pero después está el factor humano individual, y ese no entiende de ideologías. Quien gestiona con torpeza, quien antepone su ego al bien común, quien corrompe lo público para beneficio propio, quien alimenta el odio para ganar terreno... eso no es de izquierdas ni de derechas. Es simplemente una persona fallando, a veces por incompetencia, a veces por ambición desmedida, a veces por pura mezquindad.
Confundir ambos planos es peligroso: nos hace disculpar la corrupción propia como "estrategia" y condenar la ajena como "esencia ideológica". Separar la idea del error humano que la ejecuta es el primer paso para exigir algo tan simple como decencia, gestión honesta y respeto, venga de donde venga".

viernes, 21 de agosto de 2026

¿Quiero una utopía?

Quiero un mundo en el que quepamos todos.
Un mundo donde la diversidad no sea una amenaza, sino una riqueza; donde nadie tenga que herir a otro para defender su lugar.
Quiero gobernantes que pongan la vida, la salud del planeta y el bienestar colectivo por encima del poder, del dinero y de la acumulación.
Quiero un mundo donde el egoísmo pertenezca al pasado y la comprensión haya ganado la partida; donde ayudar al prójimo, venga de donde venga, sea la religión universal.
Solo así, oleríamos a flores al respirar.

domingo, 9 de agosto de 2026

La verdad suele competir en desventaja

El poder no necesita demostrar que una política es mala si consigue que parezca ilegítima, peligrosa o imposible. En el caso de Podemos, conviene distinguir entre sus errores reales —que los tuvo, como cualquier fuerza política— y las campañas de deslegitimación basadas en acusaciones falsas, exageraciones o marcos mediáticos repetidos hasta convertirlos en “sentido común”.
El mecanismo
La desinformación política suele funcionar mediante varias operaciones:
Repetición: una acusación reiterada acaba pareciendo familiar y, por tanto, verosímil.
Asociación emocional: se vincula a un partido con miedo, caos, corrupción o amenaza nacional.
Desplazamiento del debate: se deja de discutir una propuesta —vivienda, trabajo, servicios públicos— y se pasa a discutir la supuesta naturaleza moral de quienes la defienden.
Asimetría de recursos: quien dispone de medios, financiación, redes de influencia o acceso privilegiado puede imponer con mayor facilidad los temas y los marcos de interpretación.
Confusión entre crítica y mentira: una crítica legítima analiza hechos; una campaña de desinformación puede seleccionar, deformar o inventar hechos para producir un efecto político.
La investigación académica ha estudiado específicamente el papel de actores políticos españoles en la promoción de contenidos desinformativos en Twitter, lo que muestra que no se trata solo de rumores espontáneos entre ciudadanos. 
Las nuevas tecnologías
Las redes han reducido enormemente el coste de fabricar y distribuir una campaña. Un mensaje falso puede segmentarse hacia públicos concretos, amplificarse mediante cuentas coordinadas y reaparecer en distintos formatos: titular, vídeo breve, meme, tertulia o publicación aparentemente personal.
Además, los sistemas de recomendación suelen premiar la intensidad emocional y la interacción, no necesariamente la exactitud. Por eso el contenido indignante, humillante o alarmista puede circular más deprisa que una explicación matizada.
La Unión Europea reconoce estos riesgos: su marco actual incluye medidas contra cuentas falsas, amplificación mediante bots, anuncios políticos opacos y contenidos manipulados, incluidos los deepfakes. 
El problema de fondo
No todo fracaso electoral puede atribuirse a una conspiración. Un partido también puede equivocarse, dividirse, comunicar mal o decepcionar a parte de su electorado. Pero admitir esos factores no obliga a negar que haya existido una presión mediática y política desigual, ni que algunas acusaciones hayan sido difundidas sin pruebas suficientes.
La cuestión democrática no es proteger a ningún partido de la crítica, sino garantizar que la ciudadanía pueda distinguir entre:
una decisión política discutible;
una interpretación sesgada;
una acusación que exige pruebas;
y una falsedad difundida deliberadamente para destruir reputaciones.
La normativa europea intenta aumentar la transparencia de la publicidad política, haciendo visible quién paga un anuncio, cuánto invierte y durante cuánto tiempo se difunde.  Pero ninguna ley resolverá por sí sola el problema: también hacen falta periodismo riguroso, alfabetización mediática, acceso a fuentes originales y una ciudadanía dispuesta a frenar la reacción impulsiva.
En ese sentido, tu observación es muy importante: la tecnología no ha inventado la propaganda, pero ha multiplicado su velocidad, precisión y alcance. Y cuando una mentira llega antes que la rectificación, la verdad suele competir en desventaja.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Reflexión. Matilde T. G.

Llevo desde el 21 de junio sin publicar. No porque no tuviera nada que decir. Precisamente porque estaba ocurriendo demasiado y necesitaba observar antes de hablar.

A principios de enero empecé a hacer un registro de acontecimientos internacionales. No buscaba demostrar ninguna teoría, ni encontrar respuestas rápidas, ni convencer a nadie de una determinada forma de ver el mundo. Simplemente sentí la necesidad de observar qué ocurría si dejaba de mirar cada noticia como un hecho aislado y empezaba a contemplarlas como parte de un mismo proceso. Desde entonces fui anotando guerras, tensiones diplomáticas, movimientos económicos, crisis energéticas, inteligencia artificial, incendios, terremotos, migraciones, visitas de dirigentes, cambios dentro de la Iglesia, conflictos fronterizos y muchos otros acontecimientos que aparecían casi a diario. Pensé que estaba registrando noticias. Hoy creo que, en realidad, estaba registrando una época.

Lo primero que me llamó la atención fue la velocidad. Apenas comenzábamos a comprender un acontecimiento cuando otro ocupaba inmediatamente su lugar. La atención cambiaba de dirección constantemente. Lo que ayer parecía trascendental hoy ya había desaparecido de las conversaciones. Sin embargo, las consecuencias seguían ahí. Las guerras continuaban. Los incendios seguían arrasando territorios. Las decisiones económicas seguían llegando a nuestras casas. La inteligencia artificial seguía avanzando. Los países seguían moviendo posiciones. Solo había cambiado nuestra atención. Y empecé a preguntarme si el verdadero fenómeno de nuestro tiempo no era cada noticia por separado, sino la velocidad con la que dejamos de mirar.
Después ocurrió algo que no esperaba. Dejé de observar únicamente lo que estaba pasando en el mundo y empecé a observar lo que ese movimiento estaba provocando en las personas. Cada vez escuchaba más cansancio, más irritabilidad, más confusión, más necesidad de desconectar, más personas diciendo que preferían apartarse del ruido porque sentían que ya no podían procesar todo lo que ocurría. Al principio pensé que eran situaciones individuales. Con el paso de los meses empecé a preguntarme si no estaríamos viendo también el impacto de un contexto que cambia mucho más deprisa de lo que somos capaces de integrar.
Vivimos en una época donde casi nada permanece quieto durante demasiado tiempo.

 Cambia la tecnología, cambian las relaciones internacionales, cambian los modelos económicos, cambia la forma de comunicarnos, cambian los liderazgos y cambia incluso la manera en que construimos nuestra opinión. Nunca antes una persona corriente había tenido que procesar, casi en tiempo real, tantos acontecimientos globales mientras intentaba seguir llevando una vida normal: trabajar, cuidar de su familia, pagar sus facturas, educar a sus hijos o simplemente llegar a fin de mes. No creo que hayamos nacido más frágiles. Creo que estamos intentando adaptarnos a una velocidad para la que nadie nos preparó.

Durante décadas crecimos con la sensación de que, a pesar de las crisis, existía un suelo relativamente estable sobre el que proyectar nuestra vida. Hoy esa sensación empieza a resquebrajarse. No porque el mundo vaya a acabarse, sino porque muchas de las referencias sobre las que construíamos nuestra seguridad están cambiando al mismo tiempo. La tecnología avanza más deprisa que nuestra capacidad para comprender sus consecuencias. La economía modifica formas de vida que parecían estables. Los países redefinen posiciones. Las instituciones buscan adaptarse. Las fronteras vuelven a ocupar un lugar central. La información ya no circula: nos atraviesa. Y mientras tanto seguimos buscando certezas con herramientas que fueron útiles para otro momento de la historia.

Creo que ahí aparece una de las mayores fuentes de incertidumbre de nuestro tiempo. El ser humano necesita referencias para orientarse. Necesita una cierta continuidad para construir su vida. Cuando muchas de esas referencias cambian a la vez, no solo se transforma la política o la economía. También cambia la forma en que pensamos, la manera en que nos relacionamos, la confianza que depositamos en las instituciones, la percepción del futuro y hasta la manera de entender quiénes somos dentro de todo este movimiento.

Quizá la mayor ilusión de nuestra época no sea creer que controlamos el mundo. Quizá sea creer que podemos seguir viviendo igual mientras el mundo ya ha empezado a cambiar. Y cuando esa ilusión se rompe aparece algo profundamente humano: la incertidumbre. No porque el futuro tenga que ser peor, sino porque ya no podemos interpretar el presente únicamente con las certezas del pasado.

No creo que estemos asistiendo simplemente a una sucesión de acontecimientos. Tengo la sensación de que estamos atravesando una transición de una profundidad poco habitual. Una etapa en la que un modelo todavía no ha terminado de desaparecer y el siguiente aún no ha terminado de definirse. Y vivir entre dos épocas siempre resulta incómodo. Buscamos respuestas definitivas en un momento en el que casi todo se está reorganizando. Nos aferramos a seguridades porque necesitamos estabilidad, pero la realidad continúa moviéndose aunque nosotros deseemos que se detenga.

Después de siete meses observando he comprendido que mi verdadero objeto de estudio nunca fueron solo las guerras, la política o la geopolítica. Siempre fuimos nosotros. Cómo responde un ser humano cuando siente que el suelo deja de ser firme. Cómo busca certezas cuando aumenta la incertidumbre. Cómo protege o entrega su capacidad de pensar. Cómo se relaciona con quien piensa diferente. Cómo decide entre reaccionar o comprender. Porque los grandes cambios de la historia no solo transforman fronteras, economías o tecnologías. También transforman la conciencia de una sociedad.
No tengo respuestas definitivas. Ni creo que nadie las tenga. Cuanto más amplio observo el tablero, más consciente soy de que nadie puede verlo por completo. Ni gobiernos, ni analistas, ni medios, ni plataformas. Pero sí hay una conclusión que me acompaña después de estos meses: la conciencia no consiste en saber más noticias que nadie ni en tener una opinión sobre todo. La conciencia empieza cuando recuperamos la capacidad de observar antes de reaccionar, de relacionar hechos que aparentemente no tienen conexión, de aceptar que podemos cambiar de opinión cuando aparecen nuevos datos y de comprender que el pensamiento crítico no consiste en llevar la contraria, sino en conservar la libertad de pensar incluso cuando el ruido nos empuja a elegir un bando.
Quizá el verdadero desafío de nuestro tiempo no sea adivinar qué ocurrirá mañana. Quizá sea aprender a sostener la incertidumbre sin renunciar al pensamiento crítico, sin perder la humanidad y sin dejar que el miedo decida por nosotros. Porque los cambios de época no preguntan si estamos preparados. Simplemente llegan.

 Y, tarde o temprano, todos tendremos que responder a una única pregunta: cuando todo empezó a cambiar... ¿qué decidí cultivar dentro de mí para no perderme por el camino?

— Matilde Trejo García
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viernes, 31 de julio de 2026

Cuando se caiga la tontuna

Cuando se caiga la tontuna. 

No es casual, sino causal y, desde luego, causado, el episodio de asalto migratorio en las fronteras de Ceuta y Melilla. Se trata, y no es la primera vez, de una estrategia política con la que el tirano marroquí, Mohamed VI, ese gran amigo, extorsiona a España, o a Europa a través de España, para obtener concesiones en condiciones ventajosas. 
No es la primera vez que el autócrata alauita utiliza a su pueblo como arma arrojadiza contra el Ejecutivo asentado en Madrid, sea del color que sea. Tampoco es la primera vez que la horda migratoria provoca desmanes en las ciudades fronterizas. De eso se trata: de generar problemas, altercados en la vía pública e inquietud social. Tampoco es la primera vez que Mohamed actúa en connivencia con los Estados Unidos, ese otro gran amigo, más interesado en derribar a un gobierno que le ha sacado los colores en el ámbito internacional y lidera la oposición a los caprichos neronianos de un demente que está más ocupado en satisfacer sus delirios de grandeza, que en salvar la vida de sus soldados destacados en Oriente Medio. 
Sí es la primera vez, sin embargo, que vemos a una horda de Rodrigos y Pelayos, con menos neuronas que una alcayata, envueltos en la bandera española, mancillando la enseña nacional con su cobardía, salir a <<defender España>> cazando en jauría al <<morito invasor>>. Lo hacen azuzados por la vileza, la miseria y la hipocresía de políticos irresponsables y corruptos que explotan la natural inclinación al linchamiento de esas manadas de menguados, auténticos asesinos en potencia que ocultan su condición tras los colores de un paño.  
El plan de Mohamed y los traidores, está claro. Generar tensión e inquina, sin importarles las consecuencias, porque lo que persiguen nuestros acérrimos patriotas con sus arengas belicosas es exactamente lo mismo que persiguen Mohamed VI y los enemigos de España: desestabilización, caos, miedo y enfrentamiento. Y si, además, alguien pone sobre la mesa un par de muertos, da igual su nacionalidad; mucho mejor. 
Feijóo, Abascal, Trump, Mohamed. Son ratas de la misma camada fascista. Los mueven intereses distintos, pero todos persiguen el mismo objetivo. Asediar al legítimo Gobierno de la nación. Mohamed para impedir que España modifique su posición respecto al Sáhara y mantenerla alejada de Argelia. Trump quiere derribar a un gobierno que no le besa el ano y colocar en La Moncloa a su títere, como se ha hecho toda la vida. Feijóo y Abascal, sencillamente, no se aguantan más las ganas de meterle mano a la caja de caudales del Estado ahora que, gracias a la gestión del Gobierno de progreso, vuelve a estar a rebosar y aún quedan muchos áticos por comprar y muchas mordidas que repartir. 
Patriotas todos que, por lo que sea, cuando llega la crisis se ponen siempre del lado contrario a los intereses de España, en este caso, unos por conveniencia, otros por necedad, alimentando el caos que le interesa generar a Mohamed.  
Enemigos y traidores a España, jaleados, aplaudidos y vitoreados por una cabaña borrega, racista y homófoba por naturaleza, perfectamente pastoreada por unos medios de comunicación, auténticas furcias del fascismo, generosamente pagadas con el dinero de todos los españoles. Racistas miserables que minimizan a difusa cuestión fronteriza lo que en realidad es un descomunal problema de derechos humanos. Gente bárbara, sin moral y unos principios que nos conducen al fin, hablando de efecto llamada y sandeces parecidas, que no entiende que para desarmar el arma de Mohamed y que estos episodios no se repitan lo idóneo seria crear un marco legal que permita la migración con garantías, claro que eso dejaría sin el chollo a muchos <<patriotas>> que obtienen pingües beneficios traficando con mercancía humana entre fronteras. Pero para la cabaña borrega siempre es mejor embestir que pensar. 
Va a ser digno de ver el careto que se les va a quedar a muchos de esos pobres idiotas pobres que inundan las redes sociales de estupidez, bulos y odio cuando el verdugo al que hoy aplauden los deje mañana sin derecho alguno, salvo el de morirse de asco, y les cobre hasta por respirar. Cuando, por fin, se les caiga la tontuna.
Josemi B.

sábado, 11 de julio de 2026

La felicidad intrínseca es una actitud. Es aceptar la vida venga como venga y saber que podrás con todo, pase lo que pase.

La aceptación no es resignación: puedes aceptar lo que sucede y, al mismo tiempo, actuar con propósito para mejorar lo que es posible cambiar.
La confianza "para con todo" opera mejor como resiliencia: saber que puedes recuperarte, aprender y encontrar sentido, incluso cuando las cosas son difíciles.
La felicidad intrínseca no significa sentirse feliz constantemente; es mantener un bienestar de fondo (seguridad, sentido, apertura) aunque las emociones fluctúen.
Cómo cultivar esa actitud en la práctica (3 micro-pasos)
Aceptación con claridad: identifica qué es aceptable (lo que ya ocurrió) y qué es modificable (tus acciones siguientes). Esto reduce la lucha interna y abre espacio para la acción útil.
Confianza basada en recursos: haz una lista breve de tus recursos internos (habilidades, apoyos, valores) y usa ejemplos recientes en que los pusiste en práctica. Eso refuerza la creencia de "puedo con esto".
Atención al presente: 2–3 minutos al día de atención plena (respirar, sentir el cuerpo, observar sin juzgar) ayuda a reducir la ansiedad y fortalecer la estabilidad interior.
Esta postura se alinea con perspectivas eudaimónicas (virtud y autorrealización) y con enfoques contemporáneos de motivación intrínseca: el bienestar nace de lo que haces por su propio valor, de tu sentido y de tu autonomía, no solo de recompensas externas.

Todo existe en relación.

EN LA NATURALEZA,  TODO EXISTE EN RELACIÓN

Rachel Carson afirma una verdad ecológica fundamental: todo en la naturaleza existe en relación. Ninguna planta, animal u organismo existe de forma aislada. Cada uno está entretejido en redes de interdependencia, sustentado por y sustentando a innumerables otras vidas. Un árbol existe gracias a su relación con el suelo, los hongos, los insectos, las aves, el clima y el bosque que lo rodea. Si se le separa de estas relaciones, deja de ser el mismo árbol. La existencia misma es relacional.

Maria Montessori comprendió esto sobre los niños. Observó que el desarrollo no se produce de forma aislada, sino a través de la relación: con los materiales, con otros niños, con el ambiente preparado, con adultos que observan y apoyan en lugar de dirigir. Un aula Montessori refleja la visión de Carson al crear una comunidad interdependiente donde niños de diferentes edades aprenden unos de otros y con otros, donde el propio entorno enseña, y donde el papel del adulto es mantener todo el ecosistema en lugar de controlar el aprendizaje individual. El niño más pequeño aprende observando al mayor. El mayor profundiza su comprensión ayudando al más pequeño. El trabajo de cada niño contribuye al ritmo colectivo de la comunidad y depende de él.

Esta comprensión trasciende las aulas Montessori. Los niños no se desarrollan de forma aislada, por mucho que nos centremos en el logro individual y la autosuficiencia. Necesitan todo el entramado: conexión con la naturaleza, con otros niños de diferentes edades, con adultos que los comprendan, con un trabajo significativo, con la belleza, con el orden y con la libertad dentro de una estructura. Cuando intentamos cultivar una dimensión descuidando las demás, violamos el principio de interdependencia. Los niños, como todo en la naturaleza, existen en relación con los demás. Nuestro papel es cuidar todo el ecosistema de sus vidas, reconociendo que el bienestar en un área depende del bienestar en todas las conexiones que la rodean.

Texto original: Seemi - Trillium Montessori
Texto en español: Educación Montessori 
Imagen: Tiny Buddha

. . .

El fin.

Sin libertad no hay amor.
Se libre de prejuicios
Libre de envidias
Libre de celos
Libre de insensibilidades
Libre de odios
Libre de obcecación
Libre de creencias
Libre de arrogancia
Libre de miedos
...
Adquiere libertad y aprenderás a amar al mundo tal como es y tal como viene, pues todo tiene un fin.

lunes, 22 de junio de 2026

El feminismo, no...

EL feminismo no viola.
EL feminismo no asesina.
EL feminismo no va a prohibirte el derecho al voto.
No va a amputar tus genitales en nombre de ninguna cultura o religión.
Ni va a traficar cuerpos masculinos para disfrute de las mujeres.
El feminismo no va a impedir que asistas a la Universidad.
No va a rebajar tu salario por ser hombre.
No va a insinuar que estás donde estás por haberte acostado con tu jefe.
No va a poner en duda tu talento y tu capacidad.
EL feminismo no ha quemado hombres vivos en la hoguera acusándolos de brujos por “herejías” tales como saber leer y escribir y cometer la osadía de enseñarlo.
No va a levantar el dedo al grito de “Hechicero” por curar enfermedades .
El feminismo no te va a condenar a morir apedreado por adúltero.
Ni va a promover que seas propiedad de tu madre o de tu esposa.
EL feminismo no va a obligarte a cubrir tu rostro con un burka, ni ninguna otra parte de tu cuerpo para no provocar a las mujeres.
No va a acusarte de impúdico.
El feminismo no te va a preguntar nunca qué hiciste para que te pegara.
Ni que tenías puesto.
Ni cuánto habías bebido.
EL feminismo no va a llevarte detenide por travesti.
Ni va a golpearte hasta morir en la comisaría.
EL feminismo no va a impedir que dispongas de tus bienes durante el matrimonio.
Ni que te divorcies.
O te cases con quien quieras sin importar su sexo.
El feminismo no va a impedir por decreto cualquier práctica de control de natalidad.
Ni va a mandar a tus hijxs a morir en ninguna guerra.
No ha perpetrado genocidios. 
No bombardea países. 
No derrama sangre. 
EL feminismo lucha en todos los rincones del planeta para que nadie tenga que sufrir las consecuencias y aberraciones a las que no han sometido ancestralmente por ser esto que somos:
FEMINISTAS.

domingo, 31 de mayo de 2026

Después de la paz, vino el infierno para las mujeres.

Cuando Berlín cayó en 1945, el fin de la guerra no trajo la paz. Trajo algo peor. Para millones de mujeres en Alemania y Europa Central, el verdadero infierno apenas comenzaba en un continente en ruinas donde los hombres habían muerto o estaban en campos de prisioneros. En las casas solo quedaban ancianos, niños y ellas. Totalmente desprotegidas ante la llegada de los ejércitos aliados.

Los historiadores calculan que alrededor de dos millones de mujeres alemanas fueron violadas en los meses posteriores a la capitulación. No hablamos de excesos aislados de unos pocos soldados indisciplinados; fue una violencia sistemática, diaria y brutal. Quien se resistía, terminaba con un tiro en la cabeza en mitad de la calle.

El impacto de esta barbarie dejó marcas genéticas y sociales imposibles de borrar. Casi medio millón de niños nacieron fruto de estas agresiones. Los hospitales colapsaron; las salas de operaciones se convirtieron en fábricas de abortos de emergencia para mujeres desesperadas. Ya en los años cincuenta, el gobierno alemán tuvo que registrar a más de 37,000 niños sin apellido paterno, mientras que miles más terminaron en el anonimato de la adopción.

Las cifras, cuando se desglosan, hielan la sangre. Al Ejército Rojo (fuerzas militares de la URSS) se le atribuyen más de un millón de violaciones. Las tropas estadounidenses acumulan unas 190,000 y los británicos cerca de 45,000. Nadie tenía las manos limpias. En Viena se contaron 100,000 víctimas, muchas agredidas una y otra vez. En Stuttgart, los soldados arrastraban a las mujeres a los túneles del metro para turnarse con ellas antes de ejecutarlas.

Pero el pánico absoluto se desató cuando los soviéticos cercaron Berlín. De los casi tres millones de habitantes que quedaban en la capital, dos millones eran mujeres. El rumor de lo que venía haciendo el Ejército Rojo corrió tan rápido que las berlinesas empezaron a saturar los consultorios médicos, no buscando ayuda, sino veneno. El cianuro se convirtió en el bien más cotizado del mercado negro. Preferían morir a caer en sus manos.

Hubo episodios de una crueldad difícil de procesar. En la ciudad de Dantzig, los soldados encerraron a cientos de mujeres en una catedral para violarlas en masa; algunas sobrevivientes declararon haber sido agredidas más de treinta veces. En Nysa, el objetivo fueron las monjas: 182 religiosas católicas fueron violadas y 66 quedaron embarazadas. A las que intentaron defenderse, las fusilaron allí mismo.

La tragedia salpicó otros rincones de Europa, como Nápoles, donde se registraron 60,000 agresiones tras la llegada de las tropas. Dejaron atrás una generación entera de niños con rasgos extranjeros cuyos padres desaparecieron al día siguiente.

Resulta una hipocresía monumental que los países bajo cuyas banderas se cometieron estas monstruosidades sean hoy los mismos que se erigen como los grandes defensores de los derechos humanos y la dignidad de las mujeres. Intentaron sepultar el horror bajo el relato de la victoria, pero la historia tiene memoria.
Datos históricos.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Es ahí cuando entiendes

Cuando los servicios públicos no te afectan ni para bien ni para mal o no los necesitas, no los valoras.
El deterioro es cada vez mayor pero el sesgo impide que te preocupes.
Hasta que un día los necesitas y...
Descubres que ya no están como creías, que lo que parecía garantizado era en realidad frágil y que el abandono silencioso también tiene consecuencias.
Entonces la queja llega tarde, porque lo público no se deteriora de golpe, sino poco a poco, entre recortes invisibles y desinterés colectivo.
Y entiendes que sostenerlo no era solo responsabilidad de otros.

El ciclo seguirá.

Cuando el liberalismo gobierne y los servicios públicos sigan deteriorándose a marchas forzadas, cuando el pobre cada vez sea más pobre y el rico cada vez más rico, y cuando las crisis y catástrofes se gestionen en favor de los poderes económicos...  volverá la indignacion masiva.
La gente empezará otra vez a buscar sabía nueva, y ahí entrarán partidos ecosocialistas conscientes y alegres como los es Adelante Andalucía. Un partido cercano al ciudadano que escucha las NECESIDADES de los ciudadanos, un partido cercano al planeta que escucha las NECESIDADES del planeta. 
No me cabe duda de que se enfrentarán a los grandes  poderes, -como siempre ocurre con partidos de izquierdas- y por lo tanto, no les será nada fácil conseguir sus propósitos. Pero pase lo que pase... el ciclo seguirá.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Dios. Opinión.

Opinión:
La palabra Dios significa 'Energía Infinita'; esa Energía capaz de producir la Fuerza que provocó el Big Bang. Un Big Bang que produjo  Hidrógeno. 
... A partir de ahí, el Universo y sus estrellas, constelaciones, agujeros negros, planetas,... la Tierra y la formación de vida.
Esa Energía forma parte del TODO.
Por lo tanto Dios está repartido en TODO  cuanto existe.

La energía es el motor de todo cuanto existe.
La energía nunca se destruye y siempre se transforma.

domingo, 3 de mayo de 2026

LA MENTIRA QUE NOS CONTAMOS PARA NO HACERNOS CARGO

LA MENTIRA QUE NOS CONTAMOS PARA NO HACERNOS CARGO

Hubo un tiempo en el que creí que todo se resolvía mirando hacia atrás: entender, sentir, nombrar. La niña interior, las heridas, la historia. No lo hice a medias. Lo hice en serio. Y sí, entendí mucho. Puse orden donde había confusión, encontré sentido a lo vivido, supe explicar de dónde venía cada cosa. Pero en lo importante, en lo que ocurre cuando la vida aprieta, nada cambiaba. Había una distancia incómoda entre lo que comprendía y lo que hacía con eso. Durante mucho tiempo no supe ver que esa distancia no se resolvía con más explicación.

Esa distancia dejó de ser algo personal cuando empezó a verse fuera. Mismas palabras en bocas distintas, misma narrativa sostenida con convicción, misma sensación de estar profundizando… y, sin embargo, la vida en el mismo punto. Personas con años de “trabajo personal”, pasando por múltiples propuestas, acumulando enfoques, lenguajes, interpretaciones: herramientas de todo tipo, prácticas que prometen ordenar, explicar o sanar, corrientes que lo envuelven todo en un discurso aparentemente coherente. Todo tiene sentido por separado. Pero en conjunto, no ordena: se superpone. No es profundidad. Es acumulación sin dirección.

Cuando entran en juego traumas complejos, esto deja de ser un tema ligero. Estamos hablando de personas que han tenido que organizar su vida desde la supervivencia, no desde la elección. Ahí no basta con cambiar el lenguaje ni con ofrecer marcos más amables. Ahí hace falta sostén real. Y no todo el mundo que acompaña lo tiene. Porque palabras bonitas puede usar cualquiera. Recolocar la percepción también es fácil. Basta con ofrecer otro relato, otro contexto, otra forma de mirar. Pero dar sentido no es lo mismo que dar salida. Y cuando se interviene sin esa profundidad, lo que se genera no es transformación, es más confusión, más dependencia y más distancia entre lo que la persona siente y lo que cree que debería sentir.

 Esto no es anecdótico. Se ha convertido en un fenómeno que se replica. Espacios, talleres, formaciones que sostienen ese mismo marco y lo expanden. Personas —muchas mujeres, también hombres— que llegan muy tocadas, buscando comprenderse, buscando un lugar donde sostenerse, y encuentran estructuras que les ofrecen explicación, pertenencia y lenguaje. Y eso alivia, sí. Pero también fija. Porque el relato no desaparece, se sustituye. Se afina, se vuelve más consciente, más elaborado. Pero sigue cumpliendo la misma función: explicar sin exigir un movimiento distinto. Se habla más, se siente más, se comparte más… pero no necesariamente se vive de otra manera.

En ese contexto ocurre algo más, casi imperceptible si no se observa con atención: la proyección constante.
 Experiencias propias que se colocan sobre otros, interpretaciones que se dan por válidas sin comprobarlas, relatos que se comparten y terminan siendo asumidos como propios. Lo que uno siente, el otro lo reconoce; lo que uno nombra, el otro lo adopta; lo que uno interpreta, el grupo lo valida. Y poco a poco se va construyendo una especie de relato compartido donde los límites entre lo propio y lo ajeno se difuminan. No es que se mienta. Es que se mezcla.

 Cuando eso ocurre en personas que ya llegan con estructuras complejas, el efecto no es menor. La persona no solo intenta entenderse a sí misma, sino que empieza a sostener también partes que no le pertenecen. Y eso, lejos de aclarar, complica aún más el proceso.

Hay algo que a mí incluso todavía me es incómodo decir. No porque no esté ahí, sino porque también he estado en ese lugar y sé lo que cuesta verlo, o dejar de no verlo. No todo el que entra en estos procesos quiere realmente salir de donde está. Dice que sí. Lo cree incluso. Pero cuando llega el punto en el que ya no se puede sostener desde el relato, cuando la explicación ya no sirve y aparece la necesidad de colocarse de otra forma, ahí muchos se detienen. No es que no puedan. Es que no están dispuestos a perder el lugar desde el que se entienden. Y entonces el proceso continúa, pero en bucle. Se cambia de espacio, de método, de lenguaje. Pero no se cruza. Desde otras miradas se diría que la propia sombra termina absorbiendo a la persona, no como algo místico, sino como una dinámica en la que el relato acaba teniendo más fuerza que la capacidad de sostenerse fuera de él.

De atravesar ese recorrido, de verlo en uno mismo y de observarlo durante años en otros, nace una forma distinta de mirar y de acompañar. Más simple en apariencia, pero más exigente en lo esencial. No se trata de pintar nada de rosa ni de sostener explicaciones interminables. Se trata de ver lo que hay y de poder permanecer ahí sin moverse hacia el relato para aliviarse. Porque llega un punto en el que no hace falta entender más. Hace falta dejar de sostener lo que ya no sirve, aunque no haya todavía una versión mejor a la que agarrarse.
Y hay momentos en los que, cuando lo ves de verdad, no hay nada más que añadir.

Te deja entero.
Y ya no hay dónde ir.

Matilde Trejo García
Raíz Viva 
Agente de Cambio Social
Lectura de procesos humanos y sociales
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jueves, 16 de abril de 2026

Cuando me pierdo, vuelvo donde me veo

NO ESTAMOS PERDIDOS. ESTAMOS EVITANDO

Ya no soy la misma que hace un año, y tampoco seré la misma cuando acabes de leer esto, porque algo en mí ya ha cambiado.

Hoy no necesito la validación de nadie ni pertenecer a nada o a alguien. He visto lo humano sin filtros: la miseria, la soberbia, la rabia, la envidia, la ira, la avaricia, el egoísmo… y la capacidad de aprovecharse, manipular y mirar hacia otro lado cuando conviene.

 También hay fragilidad. Pero no es excusa.

Y no está fuera. Está en cómo evitamos mirarnos, en cómo justificamos lo que hacemos, en cómo señalamos fuera lo que no sostenemos dentro. Hoy veo algo claro: no es que estemos perdidos, es que evitamos vernos cuando más hace falta.

Decimos que no hay certezas, pero vivimos como si las hubiera. Decimos que no hay control, pero necesitamos sentir que alguien lo tiene. Seguimos esperando que algo externo nos ordene, que alguien nos diga qué hacer, que alguien nos salve.

 No va a pasar. No porque no exista ayuda, sino porque nadie puede hacer el trabajo por ti.

Hoy entiendo que la acción no nace del pensamiento, porque pensar no cambia nada si no se ejecuta. Tampoco nace de la emoción, porque sentir no sostiene nada si no hay dirección. La acción nace cuando decides y te haces responsable de lo que implica. Y eso es lo que evitamos.

Hoy no estoy más cerca de nada superior. Estoy en mí. Eso incomoda más que cualquier teoría, porque estar en uno mismo implica dejar de culpar, de esperar, de justificar.

Hoy no puedo expresar todo lo que veo, pero ya no lo suavizo. No es dureza, es claridad. Ya no miro para asustarme de mí ni de lo que veo fuera. Miro para entender lo que hay, para no reaccionar y para elegir con conciencia.

¿Qué vas a hacer distinto hoy con lo que ya ves?

Matilde Trejo García
Raíz Viva · Agente de Cambio Social
Lectura de procesos sociales y humanos.

jueves, 9 de abril de 2026

Así se crea un monstruo

"Una figura grotesca que no cae del cielo, sino de un sistema que convierte la ignorancia en poder"

Siempre será un misterio solo para quien quiera seguir engañándose. Porque Donald Trump no irrumpió como un accidente, ni como una anomalía histórica, ni como un error puntual de la democracia estadounidense. Trump es el resultado previsible de décadas de degradación política, mediática y económica. 

Se ha repetido hasta resultar cansinos que es un outsider. Una mentira conveniente. Tan outsider como Abascal o Alvise en España. Trump es hijo directo del capitalismo más agresivo, de la impunidad empresarial y del espectáculo convertido en ideología. Un empresario que construyó su imagen sobre la mentira y la explotación acaba gobernando un país que ha normalizado ambas cosas. 
No desafía al sistema, lo encarna.

Durante años, las grandes cadenas y las plataformas digitales lo convirtieron en un producto rentable. Cada declaración delirante generaba audiencia, cada insulto aumentaba el tráfico y cada provocación alimentaba una maquinaria que no distingue entre información y entretenimiento. La política dejó de ser un espacio de responsabilidad para convertirse en un circo donde gana quien grita más alto. Y Trump grita más que nadie.

No es casualidad, sino diseño. Un sistema mediático que vive de la atención no puede sobrevivir sin conflicto permanente. Trump entendió eso mejor que nadie. No tenía que ser coherente, ni honesto, ni tampoco creíble. Solo tenía que ser omnipresente (Ayuso es la alumna aventajada). Y lo consiguió porque había una estructura dispuesta a amplificarlo mientras fuera rentable. 

A esto se suma la complicidad de las élites económicas. Mientras Trump agitaba el odio y la división, avanzaban reformas fiscales favorables a las grandes fortunas, se debilitaban regulaciones y se reforzaba un modelo extractivo. El ruido servía como cortina de humo para una redistribución de riqueza hacia arriba que llevaba décadas consolidándose. 

Hablar de “error democrático” es una forma de ocultar responsabilidades. Aquí no falló la democracia en abstracto y fallaron quienes la vaciaron de contenido hasta convertirla en un decorado. Trump no colonizó el sistema, se sentó en un trono que llevaba años preparándose para alguien como él. 

SER IDIOTA COMO BASE

Cuando en el futuro se analice este periodo, lo verdaderamente incomprensible no será Trump. Será el contexto social que lo hizo posible. Un momento histórico en el que la ignorancia dejó de ser un problema para convertirse en una identidad política defendida con orgullo. 

No se trata solo de desinformación, sino de un rechazo activo al conocimiento, la ciencia, el periodismo y la educación. Todo aquello que cuestiona el relato simple fue señalado como enemigo. La verdad dejó de ser un valor compartido y pasó a ser una opción ideológica. 

Porque en un entorno saturado de estímulos, la simplificación brutal tiene ventaja. Pensar requiere tiempo, esfuerzo y contradicción. El discurso trumpista elimina todo eso. Es inmediato, emocional y violento. No busca convencer, busca activar impulsos básicos. ¿Quieres un enemigo? Trump te lo busca.

Lo más inquietante no es la existencia de un líder así. La historia está llena de ellos. Lo inquietante es que hoy disponen de herramientas mucho más potentes. Redes sociales que premian la polarización, algoritmos que amplifican el conflicto y un ecosistema informativo fragmentado donde la mentira circula con más rapidez que cualquier rectificación. 

Por eso, centrar el problema en Trump es insuficiente. Incluso ingenuo, diría. Porque aunque desaparezca, las condiciones que lo hicieron posible siguen intactas. La desigualdad estructural, la precarización, la mercantilización de la política y la destrucción del espacio público continúan operando sin freno. 

Si el sistema no cambia, vendrá otro Trump tras este. Y después otro. Porque él no es una excepción, es la norma. Y no representa es a un individuo, sino a una sociedad que decidió dejar de tomarse en serio a sí misma.

Opinión | ASÍ SE FABRICA UN MONSTRUO
Por Javier F. Ferrero 

miércoles, 1 de abril de 2026

Vive

Vivimos inmersos en un engranaje que no siempre elegimos. El sistema —esa suma invisible de normas, expectativas y rutinas— nos empuja sin preguntar hacia metas que rara vez nacen de nuestro deseo. A veces sentimos que la libertad se vuelve una ilusión bien diseñada, un espejismo que nos mantiene en marcha mientras creemos decidir. Sin embargo, aun dentro de ese impulso impuesto, late una posibilidad: la de vivir sin la obligación de justificar cada paso.
Tal vez la vida no necesite un propósito trascendental para ser plena. Quizá baste con existir, con absorber cada instante sin convertirlo en una prueba de algo mejor. Cuando uno deja de exigirle a la vida un sentido absoluto, empieza a encontrar belleza en lo efímero, en lo absurdo incluso. Vivir, entonces, se transforma en un acto de rebeldía silenciosa: no seguir un camino trazado, sino inventarlo sobre la marcha, sin miedo a perderse, porque lo importante no es llegar a un destino, sino haber estado verdaderamente vivo en el trayecto.

jueves, 19 de marzo de 2026

El impacto de la guerra de Trump y netayahu en el cambio climatico

Las políticas y acciones conjuntas e individuales de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, particularmente a partir de 2025, representan un impacto significativo y mayoritariamente negativo en los esfuerzos globales contra el cambio climático. Este enfoque se caracteriza por el fomento de los combustibles fósiles, la desregulación ambiental y el escepticismo ante la ciencia climática.
Impacto de la Administración Trump (2025 en adelante):
  • Guerra contra la Ciencia y Regulación: La administración Trump ha impulsado el mayor retroceso ambiental en la historia reciente de EE.UU., revocando el "hallazgo de peligro" de la EPA de 2009, que era la base científica y legal para regular los gases de efecto invernadero.
  • Impulso a Fósiles: Bajo el lema "taladra, nena, taladra" (drill, baby, drill), se fomenta la producción de petróleo y gas, revirtiendo normas sobre vehículos limpios.
  • Emisiones Adicionales: Se estima que estas políticas podrían añadir hasta 18,000 millones de toneladas métricas de emisiones de CO2 para 2055
  • Desmantelamiento Científico: Se han congelado fondos para investigación, despedido a científicos y cerrado observatorios climáticos.
  • Retirada del Acuerdo de París: Se ha confirmado la intención de retirar a EE.UU. del Acuerdo de París sobre el cambio climático.
  • Impacto del Gobierno de Netanyahu y la Alianza con Trump:
    • Freno a la Cooperación Regional: El gobierno de Netanyahu ha ralentizado las relaciones de cooperación ambiental con vecinos árabes en la región, limitando iniciativas conjuntas de sostenibilidad.
    • Enfoque en Seguridad sobre Clima: A pesar de tener tecnologías limpias, el gobierno israelí ha priorizado la producción de gas natural y ha reducido el ritmo de transición a energías renovables, necesario para la sostenibilidad.
    • Conflictos de Gestión: Se han reportado deficiencias en la gestión de residuos y quema agrícola descontrolada en Cisjordania, exacerbando la contaminación local. 
    • Divergencia en el Acuerdo de París: A pesar de la alianza, funcionarios israelíes han expresado que sería "mejor" que EE.UU. permanezca en el Acuerdo de París.
    Impacto Global Conjunto:
    • La combinación de un EE.UU. que abandona las regulaciones climáticas y un Oriente Medio con cooperación ambiental limitada crea un escenario donde la dependencia de combustibles fósiles se fortalece.
    • Se percibe un debilitamiento de la cooperación internacional necesaria para la transición energética, aumentando el riesgo económico y de desastres climáticos a nivel mundial. 
    En resumen, las políticas de Trump y Netanyahu priorizan la expansión de la industria energética fósil y la desregulación, lo que, según los resultados de búsqueda, aumenta el riesgo de no cumplir con los objetivos climáticos globales y empeora la crisis climática.